El Golfeado, del estado Miranda para el mundo
Golfeados o Golfiaos

El Golfeado, del estado Miranda para el mundo

A la hora de hablar de nuestros dulces criollos no podemos dejar de mencionar al Golfeado o Golfiao. Un delicioso pancito enrollado con papelón y queso llanero, coronado con el mismo queso blanco rallado o una ruedita de queso de mano.

Un postre hecho en Venezuela que nada tiene que envidiarle a los “roles de canela” suecos o a las caracolas españolas y que se preparó por primera vez en el estado Miranda, en la primera mitad del siglo XX.

Prepara un café y ven para saber más sobre El Golfeado.

Origen del Golfeado

Nuestro Golfeado es un clásico de las panaderías venezolanas desde los años 30 del siglo XX. Es un pancito (por llamarlo así) con forma de caracol o rollito, aderezado con la dulzura del papelón en trozos y en melao, semillitas de anís y el punto salado que le brinda el queso blanco llanero rallado y/o el queso de mano.

Los creadores del Golfeado probablemente se inspiraron en  productos de bollería similares de otras latitudes, pero la combinación de lo dulce del papelón con lo salado del queso (contraste que nos encanta a los venezolanos) es lo que marca la diferencia y le otorga el valor autóctono a la receta.

Aunque existen discrepancias sobre la ciudad de origen del Golfeado, está claro que fue creado en el estado Miranda.

Una versión sugiere que el Golfeado se originó entre Carrizal y Los Teques. Otra versión señala enfáticamente y con firmeza que la dulce creación ocurrió en Petare, sobre esta última encontramos más datos precisos que sobre la primera.

¿Altos Mirandinos?

En Los Teques dan por cierto que el golfeado o golfiao fue creado en una de sus panaderías y que el panadero era de origen portugués, por aquello de que el dulce recuerda a ciertos “bolos dulces” de Portugal.

Más allá de este rumor extendido en el tiempo y que durante años los golfeados que se vendían en la vía hacia los Altos Mirandinos fueron muy apreciados por los comensales, no existe información detallada al respecto.

De Petare para el mundo

Existen no pocos testimonios de que el golfeado nació en los años 30 del siglo XX de las manos de los hermanos Genaro y María Duarte, dueños de la Panadería Central ubicada en los alrededores de la actual redoma de Petare, frente a la Plaza Sagrado Corazón de Jesús (anteriormente La Libertad).

Así lo cuenta Cruz Amado Fagundez en Las Crónicas de Petare:

“De los hornos rústicos, calentados con leña seca, cortada en los montes cercanos a Petare, salían humeantes y olorosos en grandes platones los «golfiados» de los hermanos Duarte. Los clientes consumían ávidos los primeros que salían de los hornos y hacían envolverse los que llevarían a sus hogares”.

El Golfeado se hace famoso

El dulce fue todo un éxito, por lo que en otras panaderías rápidamente empezaron a copiar la receta y a reproducir este novedoso enrollado de papelón y queso.

La difusión del golfeado en el resto del país se aceleró debido a la ubicación de la Panadería de los Duarte, justo en la salida de Petare hacia el oriente venezolano, mientras otros panaderos se encargaban de trasladar la ya famosa receta hasta Caracas y sus respectivas salidas hacia La Guaira, El Junquito y los Altos Mirandinos.

Así, de esta manera, los viajeros y transeúntes que iban de paso a la capital hacían paradas en los puntos de venta de golfeados para probar este dulce y, de regreso a sus pueblos, compraban algunos más para llevar y halagar a sus familiares y amigos obsequiándoles estos melosos y aromáticos enrollados.  

Fran Suárez, conocido panadero petareño, expresa al respecto:

“...La peculiar forma de caracol enrollado, ‘golfiao’, deleitó a todo el que pasaba por la plaza, en bicicleta, en burro, simplemente caminando desde la estación del ferrocarril Petare – Santa Lucía, o al regreso del reparado baño en las cristalinas aguas del Guaire. Luego de la desaparición de la panadería la receta tradicional de los Duarte, comenzó una larga peregrinación hacia Los Dos Caminos, Los Teques, luego El Junquito, Macuto y así en cada lugar dejaron sus saberes y sabores, perdiéndose en el tiempo arropado por el progreso citadino el autentico origen del riquísimo postre venezolano.”

¿Por qué “Golfeado” o “Golfiao”?

Hay dos teorías sobre la procedencia de este curioso nombre.

¿Una semilla de café?

Una cuenta que proviene de la Hacienda cafetalera “El Hoyo de las Tapias”. Y es que aparentemente los trabajadores de dicha hacienda decían que la forma del enrollado les recordaba a la semilla entorchada y con forma de caracol que le sale al café, a la que llamaban “golfiao”; así que llegaban a la Panadería Central y pedían el dulce haciendo alusión a su parecido con esta semilla del café.

¿El Golf?

Otra teoría cuenta que el nombre provino de los campos de golf donde solían distraerse los trabajadores norteamericanos de la recién nacida y próspera industria petrolera. Al parecer, un ejecutivo de una empresa petrolera norteamericana llegó un día a la panadería de los Duarte, pidió “rollos de canela” y le entregaron el enrollado con papelón y queso de la casa.

Aunque no fue el producto solicitado, el ejecutivo quedó encantado y corrió la voz entre sus compañeros de golf del Country Club. Desde entonces solicitaban que les llevaran un pedido de estos enrollados criollos al Club de Golf.

Los repartidores de la panadería comenzaron a jugar con la palabra golf para referirse a la entrega de los dulces en tan exclusivo lugar con expresiones como “golfear”, “golfeando”. Los Duarte tomaron la idea y para diferenciar el enrollado criollo de otros dulces -supuestamente- decidieron bautizarlo golfeado o golfiao.

A ciencia cierta no sabemos cuál es el origen exacto del nombre de nuestro Golfeado, pero te dejamos esas dos teorías para que elijas la que prefieras creer.

Receta del Golfeado

El golfeado original de la Panadería Central de Petare llevaba papelón picado y en melao, semillitas de anís, queso blanco llanero rallado y su cocción se hacía en horno de leña.

Actualmente hay panaderías que lo sirven con queso de mano por encima, pero en la receta original solo le ponían el mismo queso llanero del relleno a manera de coronación, junto con un chorro del melao de papelón.

Ingredientes

1 Kg de harina de trigo leudante

½ Litro de agua o leche tibiecita

30 gr de levadura fresca o 15 gr de levadura granulada instantánea

60 gr de mantequilla derretida

150 gr de azúcar

2 huevos

½ cucharadita de sal

Esencia de vainilla (al gusto)

½ cucharadita de polvo de canela (opcional)

1 cucharada de semillas de anís dulce

Papelón rallado o en trocitos al gusto

Melao de papelón al gusto

500 gr de queso blanco rallado

Queso de mano (opcional)

Cariño y Paciencia ♥

Preparación

En un mesón ponemos la harina, distribuyéndola como una corona o volcán.  Mientras tanto, agarramos una parte del agua o de la leche para activar la levadura con un poquito de azúcar y con la otra parte diluimos la mantequilla derretida, los huevos, el azúcar, la sal y -si es tu gusto- un chorrito de esencia de vainilla.

Una vez activada la levadura, vamos a nuestro volcán y la agregamos, amasando poco hasta integrar con la harina, después echamos poco a poco el resto del líquido con la mezcla que hicimos antes y las semillitas de anís.

Amasamos bien, con mucho cariño, hasta lograr una masa suave que se despegue de las manos y del mesón. Dejamos reposar unos 15 o 20 minutos tapada con un trapo limpio.

Acto seguido, extendemos la masa con un rodillo, se pincela con un poquito de mantequilla y esparcimos el papelón rallado o en trocitos y el queso blanco rallado. Enrollamos cuidadosamente la masa y cortamos los golfeados.

Colocamos los golfeados en una bandeja engrasada y enharinada y nuevamente se dejan reposar por una hora o hora y media para que pacientemente crezcan y esponjen bien.

Se precalienta el horno a 180°C y llevamos a cocción nuestros golfeados durante 30 minutos aproximadamente.

Al sacarlos les rallamos más quesito blanco por encima y coronamos con un buen chorro de melao de papelón.

Si es tu gusto puedes ponerle una ruedita de queso de mano arriba, en lugar del queso rallado.

Así ya tenemos nuestros golfeados listos para saborear.

La mejor merienda para media mañana o media tarde, acompañada con un buen café.

El Golfeado, del estado Miranda para el mundo
Golfeado (Imagen Instagram @lacasitadelosgolfeados)

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