El Halley por 1986 (Foto: NASA)
Paso del cometa Halley en 1986 (Foto: NASA)

El paso del cometa Halley por Venezuela

Corría el año 1986 y casi todos los venezolanos miraban al cielo, era el paso del cometa Halley, uno de los sucesos más globales de todos los tiempos.

 

El 15 de marzo del 86 ocurrió el avistamiento por cielos venezolanos, también la comprobación de que no se trataba del fin del mundo, una leyenda que un mundo que se empezaba a globalizar temía. 

¿Qué es el Halley?

La palabra cometa proviene del del griego kometes, que significa: astro con cabellera. “Son cuerpos menores, desde unos pocos metros hasta algunos kilómetros de diámetro, compuestos de hielo y silicatos. Se trata básicamente de grandes “bolas de hielo sucio”, según la definición de la Sociedad Española de Astronomía.

Por sus características y la vistosidad que generan en el cielo, los cometas han sido un objeto de atracción y enigma para los seres humanos. El Halley sin embargo, resultaba muy especial. En dos oportunidades en el mismo siglo causó un gran impacto en las expectativas de la humanidad.

En el año 1910, el Halley hizo su primera aparición del siglo 20 y también volteó las miradas al cielo. En el Correo de Lara, tenemos una reseña que se refiere a su avistamiento desde Barquisimeto, que refleja gran parte de su enigma para el mundo.

“El 19 de mayo de 1910, decenas de miles de personas en Barquisimeto esperaron sobresaltadas y horrorizadas el paso del cometa Halley con su cola venenosa”, se trataba de un cometa de infinitas leyendas.

“A las 10 de la noche se veía el plateado cometa en el cielo barquisimetano provocando espanto entre las beatas y curiosidad entre los catedráticos. Algunos atrevidos que se asomaron en los patios para medio atisbar el cielo, aseguraban que la atmósfera se había impregnado de una extraña sensación de escarcha luminosa”, prosigue la reseña redactada por Omar Garmendia.

Recordemos que aquella Venezuela de 1910 todavía era profundamente rural, con una tremenda influencia de las creencias religiosas y estaba encerrada bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez.

Tal como ocurriría 76 años después, el Halley fue también objeto de una curiosa explotación comercial, el miedo que generaba su cercanía era combatido con la venta de estampitas, “máscaras anti-cometas” y un evidente aumento en los medios impresos. No ocurrió sólo en Venezuela, en muchas regiones del mundo causó un impacto similar.

El Halley del 86

Si bien hablamos frecuentemente del fenómeno Halley en el siglo 20, se trata de un habitual visitante de los cielos de nuestro planeta. Probablemente su primer registro fue en el año 240 antes de Cristo. Sin embargo, debe su nombre al investigador Edmund Halley, quien lo observó en 1682 y calculó su órbita en 1705, vaya proeza.

La trayectoria de su órbita provocaba que el Halley tocará nuestras ventanas cada 75 años aproximadamente. Era de esas presencias imposibles de ignorar.

Aquel Halley de 1986, llegó precedido de falsas alarmas sobre su posible colisión con La Tierra y con un mercadeo impresionante, parecía que tenía hasta un manager de comercialización.

En Venezuela le dedicaron hasta una canción de pop-rock y una película que más bien era una especie de publirreportaje de una marca de cigarrillos. “La generación Halley” era el nombre del tema musical interpretado por Melissa y del film.

El cometa Halley estuvo por varios meses de 1985 y 1986 presente en numerosas portadas de los diarios y en la televisión.

Para algunos venezolanos, la curiosidad fue tanta, que llegaron a abordar un avión de la compañía Avensa, para tratar de observar al fenómeno desde el propio cielo. Manuel Zapatero, cuenta esa anécdota en un artículo publicado por El Universal: “cinco autobuses nos esperaban en la entrada principal para llevarnos al aeropuerto de Maiquetía, en donde abordamos un par de aeronaves de la línea Avensa. El vuelo que duró dos horas tenía como objeto visualizar el cometa Halley desde el aire. Dado que el cometa se desplazaba a una distancia de la Tierra de unos 75 millones de kilómetros, acercarse unos ocho kilómetros no ayudaba mucho a su visión, aunque si la limpieza de la atmósfera y lo insólito del vuelo. El piloto dirigió el avión hacia el sur, cerca de Brasil, en donde apenas había tráfico aéreo. Periódicamente anunciaba a los pasajeros, el lado del avión desde donde se podía observar el cometa. Entonces, todos a una nos desplazamos hacia ese costado tratando de descubrirlo a través de las ventanillas. Como nadie sabía dónde ubicarlo, los esfuerzo para verlo fueros inútiles”.

Aquel exceso de curiosidad fue reseñado también por la prensa de la época como en la columna de Omar Lares, de la siguiente manera: “Unos doscientos “sifrinos” se gastaron 2.000 bolívares cada uno para ver desde un avión, el cometa Halley y disfrutar de una espléndida cena en el hotel Tamanaco”.

Halley por Venezuela: en Ciudad Guayana

Otra de las reseñas del paso del Halley por Venezuela y su impacto social lo ubicamos en el medio Primicia. Un texto de Eduardo Lucero, relata la experiencia vivida en Ciudad Guayana: “El lugar más adecuado para verlo era el Cerro El Chupi o en Caruachi, lo cierto es que organizaron caravanas de vehículos, toldos y un sinfín de formas para estar mejor ubicados (…), aquello se había convertido en un festín”. 

La guerra espacial de minitecas del Halley

Mientras tanto, abajo, en la tierra, miles de personas “celebraban” el paso del cometa de forma festiva y en las acostumbradas “guerras de minitecas”, que tan de moda estuvieron en la décadas de los 80. Por cierto, en los nombres y decoraciones de los shows de minitecas se hizo habitual, la mención de astros y fenómenos estelares. Ese era el Halley por Venezuela.

 

No podíamos evitar decir, que aquel 1986 fue uno de los años de mayor popularidad global para el artista estadounidense Michael Jackson y sus videos con tramas zombies y místicos sobre el lo desconocido. 

Halley y su lluvia de estrellas

El cometa Halley podrá verse de nuevo en La Tierra aproximadamente en julio de 2061. Los científico señalan que incluso su observación sería más óptima que la registrada en 1986.

Más allá de la observación cada 75 o 76 años, las órbitas de La Tierra y los restos de la cola del Halley se tropiezan constantemente y generan en el cielo, el hermoso fenómeno que conocemos como lluvia de estrellas.

 

Por ejemplo, este año 2023, la lluvia de estrellas, que en realidad es una lluvia de meteoritos provenientes de la fragmentación del cometa Halley, podrá observarse entre el 2 de octubre y el 7 de noviembre. 

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