La desafortunada historia del primer billete de Venezuela
Primer billete emitido en Venezuela (1811)

La historia del primer billete de Venezuela

¿Conoces la historia del primer billete de Venezuela? Acá te contaremos sobre el desafortunado billete mirandino de 1811 y nuestro primer episodio hiperinflacionario, directamente relacionado con dicho papel moneda.  

Ven para saber más.

Antecedentes

Los contratiempos en la emisión del cono monetario venezolano no son tema reciente en nuestra historia, entre los siglos XVII y XVIII se presentaron algunos problemas con las monedas que circulaban en las provincias que después conformaron la Capitanía General de Venezuela.

Con la declaración de Independencia y establecimiento de la Primera República surgirían nuevos e inéditos conflictos monetarios.

Corría el año de 1811, luego de la firma del Acta de la Independencia de Venezuela y el nacimiento de la Primera República, sin el tutelaje de España, surgen diversos problemas que atender y resolver para los dirigentes de la nueva Nación.

Uno de estos problemas era, sin duda, la escasez de dinero circulante. Y es que para el siglo XIX el dinero utilizado en Venezuela eran monedas metálicas que llegaban desde el Virreinato de México y el de Perú (se preferían las de México, mejor elaboradas).

Al declarar la independencia el 5 de julio de 1811 y romper vínculos con España, lógicamente no hubo más envíos de monedas a Venezuela y, de paso, muchas de las que circulaban en la nueva República, se las llevaron los realistas.

Esto, sumado al aparentemente irresponsable manejo del dinero que quedó en las arcas de la Capitanía General de Venezuela, dejó a la incipiente república y a su Junta de Gobierno sin el dinero circulante necesario para su administración y dinámica comercial interna.

El dilema económico de la Primera República

Miranda el impulsor del primer billete de Venezuela
Miranda el impulsor del primer billete de Venezuela

El Generalísimo Francisco de Miranda, inspirado por la experiencia de la Revolución Francesa, pensó en implementar un sistema de intercambio similar a los “asignados franceses”, que eran títulos mercantiles equivalentes a los billetes, para garantizar las transacciones internas en medio de la turbulencia revolucionaria.

Es por esto que, el 14 de julio de 1811, Miranda propone al Congreso de Venezuela que se emitan billetes respaldados por los ingresos futuros correspondientes a la venta de café y tabaco, para cubrir los gastos de la República y, en teoría, proporcionarle estabilidad económica al gobierno con los desafíos que debía enfrentar ante la guerra contra España.

El billete mirandino de 1811

El 27 de agosto de 1811, el Congreso de Venezuela aprueba el proyecto de Francisco de Miranda y promulga la ley para emitir los primeros billetes que comenzaron a circular el 18 de noviembre del mismo año y serían conocidos como “Pesos Macuquinos”.

Fueron emitidos alrededor de 1.000.000 de Pesos en las siguientes denominaciones de papel moneda: 1, 2, 4, 8 y 16 Pesos. Posteriormente, los diputados se dieron cuenta de que al promulgar la respectiva Ley no consideraron el cono monetario de menor valor (lo que complicaría las transacciones comerciales), así que dispusieron la emisión equivalente a 20.000 pesos adicionales en Reales, unas fichas-monedas elaboradas en cartón.

¿Cómo era el primer billete venezolano?

Los primeros billetes mirandinos se imprimieron en la Imprenta de Juan Baillío, responsable también de la impresión de nuestra Acta de Independencia. El taller de Baillío estaba ubicado en la esquina caraqueña de Gradillas a Sociedad.

La primera emisión de billetes circuló con las firmas de Juan Germán Roscio, Bartolomé Blandín y Martín Tovar Ponte.

El papel moneda, identificado con los sellos confederados, estaba rústicamente impreso; en el anverso se podía apreciar el Sol de la libertad y el número 19 como alegoría al 19 de abril de 1810, paso previo a la declaración de independencia con la constitución de la Junta Suprema Patriótica y renuncia del Capitán General español Vicente Emparan.

También incluía siete estrellas radiantes dispuestas en círculo en representación de las provincias que se sumaron a la causa independentista, Caracas, Mérida, Barinas, Trujillo, Barcelona, Margarita y Cumaná; en el borde fue rotulado Estados Unidos de Venezuela, Hipotecado sobre las Rentas Nacionales de la Confederación, Ley del 27 de Agosto de 1811, Año 1° de la Independencia.

En el reverso de los billetes se aprecian unos barcos y una palmera de playa enmarcados en un círculo con la inscripción-advertencia “PENA DE MUERTE AL FALSIFICADOR” y el número 19, de donde surgen rayos que evocan la luminosidad del Sol.

El papel moneda mirandino también incluía algunos seriales que pretendían ser un control para evitar la falsificación. El problema era que los billetes se habían emitido sin la rigurosidad y las medidas de seguridad del caso, en lugar de utilizar buriles, la plancha de madera con la que se imprimieron se labró ordinariamente con un cuchillo y pese a la advertencia grabada en el papel, comenzó la falsificación del cono monetario patriota.

Descalabro monetario (+ Hiperinflación)

Podría decirse que antes de caer derrotada militarmente, la Primera República empezó a desmoronarse por el pésimo manejo de la economía.

La primera emisión de los billetes fue un desastre, la falsificación del papel moneda se convirtió en un dolor de cabeza para las autoridades patriotas; por ello procedieron a una segunda emisión, el 7 de febrero de 1812, con las firmas de Lorenzo de Sata, José Joaquín Yarza y José Alustiza, y tres meses después autorizaron una tercera emisión con las firmas de Sata, Yarza y Salicrup.

Pero además se sumaron otros graves problemas, aparte de lidiar con la desconfianza de la población por el hasta entonces desconocido papel fiduciario y su preferencia por la solidez y respaldo de las monedas españolas que resguardaban con celo, tuvieron que restringir los créditos y se enfrentaron a una inflación feroz, los precios de todos los productos -especialmente los de primera necesidad- se dispararon a niveles nunca antes vistos por los venezolanos (entre 700% y 1100% de incremento), la desesperación por salir de aquel billete inorgánico que los empobrecía era terrible.

La implementación del cono monetario de papel derivó en la primera crisis hiperinflacionaria de nuestra historia. El descontento llegó a tal punto que la población de las provincias independizadas comenzó a añorar la tutela colonial de España.

Caída de la Primera República

Apenas dos meses después de la tercera emisión de los Pesos Macuquinos, el 30 de julio de 1812, el general realista Domingo de Monteverde entra en Caracas y los españoles retoman el control de las provincias sublevadas.

En el marco de la conocida Capitulación de San Mateo, los dirigentes patriotas intentaron negociar infructuosamente con los realistas para que los billetes mirandinos fueran retirados progresivamente de circulación, sin embargo las autoridades coloniales se negaron e ilegalizaron dichos papeles.

El primer billete de Venezuela terminaría hecho cenizas, quemados por el ayudante de Domingo de Monteverde, Juan Budía, justo antes de la entrada triunfal de Simón Bolívar en Caracas (6 de agosto de 1813) y el establecimiento de la Segunda República.

Sin embargo, algún que otro quedó resguardado para la posteridad, así podemos conocer hoy día cómo eran aquellos desafortunados billetes, cuya circulación fue tan efímera como desastrosa, pese a las indudables buenas intenciones de Francisco de Miranda.

¿Qué opinó Simón Bolívar al respecto?

En su famoso Manifiesto de Cartagena del 15 de diciembre de 1812, Simón Bolívar hizo una reflexión sobre las causas de la caída de la Primera República y entre estas expuso el error que representó haber emitido aquellos billetes y el daño que esto le supuso a la República:

"La disipación de las rentas públicas en objetos frivolos y perjudiciales; y particularmente en sueldos de infinidad de oficinistas, secretarios, jueces, magistrados, legisladores, provinciales y federales, dio un golpe mortal a la República, porque la obligó a recurrir al peligroso expediente de establecer el papel moneda, sin otra garantía que las fuerzas y las rentas imaginarias de la confederación. Esta nueva moneda pareció a los ojos de los más, una violación manifiesta del derecho de propiedad, porque se conceptuaban despojados de objetos de intrínseco valor, en cambio de otros cuyo precio era incierto, y aun ideal. El papel moneda remató el descontento de los estólidos pueblos internos, que llamaron al comandante de las tropas españolas, para que viniese a librarlos de una moneda que veían con más horror que la servidumbre."

Curiosidad histórica

Después de la desastrosa experiencia de los billetes mirandinos, las autoridades venezolanas no volverían a ordenar la emisión de papel moneda hasta 1840, bajo el mandato del general José Antonio Páez, cuando se autoriza al Banco Colonial Británico (el primero en establecerse en el país luego de la Independencia) a emitir billetes. Lo curioso e irónico de esto es que el director de este banco y responsable de la impresión de aquellos nuevos billetes, no fue otro que Leandro Miranda Andrews, el hijo del Generalísimo Francisco de Miranda.

¿Conocías la historia del primer billete que que tuvo curso legal en Venezuela?

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