Francisco Narváez, escultor y pintor margariteño

Francisco Narváez: el genio margariteño de las artes plásticas

Nació en Porlamar el 04 de octubre de 1905 y se convirtió en el más grande exponente que han tenido las artes plásticas margariteñas y uno de los más grandes del país: Francisco Narváez. 

Surgimiento de Narváez

Era hijo de José Lorenzo Narváez, un famoso ebanista de la Isla de Margarita y de Vicenta Rivera. La formación en la talla de la madera fue el inicio de una trayectoria artística de más de 60 años.

La familia se traslada de Porlamar a Carúpano, estado Sucre y allí obtiene en 1916 el “Premio Exposición de Artesanía del Estado Sucre”. Como pueden sacar la cuenta, Narváez apenas tenía 11 años.

En 1922 ejecuta el monumento al General Santiago Mariño ubicado en la plaza Santiago Mariño de Pampatar, Estado Nueva Esparta, señala la página web de la Fundación Francisco Narváez. Tenía 17 años para aquel entonces.

¡Qué responsabilidad tener 17 años y hacer un monumento a Mariño, considerado como uno de los más grandes héroes patrios nacido en tierras neoespartanas! Tenía que ser un artista de mucho talento, un genio.

Se traslada a Caracas y estudia en la Academia de Bellas Artes de la capital venezolana. Finaliza sus estudios en 1928 y de allí se traslada a París, Francia, para estudiar en la Academia Julián.

Francisco Narváez en París

En París, el artista margariteño tuvo como profesores a otros famosos artistas como Paul Landowski y el pintor postimpresionista francés, Émile Bernard.

Un texto de Adriana Meneses, señala que la imposibilidad de tallar en madera, llevó a Narváez a incursionar por primera vez en la escultura en piedra. “En París yo no tenía madera, entonces tallé mucho en piedra (…), cuando había demoliciones yo compraba pedazos de piedra, me los llevaba al taller y los esculpía”, dijo al respecto el propio artista.

En la capital francesa expone en 1930 en el “Salón Oficial de Artistas Franceses” con la escultura en piedra, “Vendedora de pescado”. Con la influencia de la Escuela de París a cuestas, pero con su bagaje cultural venezolano y mestizo siempre presente, Narváez estaría listo para volver a su tierra y a su taller ubicado en Catia, en Caracas. 

Obras que siguen impactando nuestras vidas

Narváez está en todo nuestro alrededor. Lo encontramos en los relieves de las fachadas del Museo de Bellas Artes y del Museo de Ciencias. En la fuente de Parque Carabobo en Caracas y las monumentales fuentes de Las Toninas de la plaza O´Leary, en el centro del emblemático complejo urbanístico de El Silencio.

Narváez está presente en todos nuestros recorridos por Caracas, en un paseo por el Parque Los Caobos así como también frente a la estación de La Hoyada en el metro de la capital; con la obra La Cultura, en la Plaza del Rectorado de la Universidad Central de Venezuela y con su atleta en la entrada del estadio Olímpico de la misma casa de estudiso. En cada palmo de la construcción artística del país, se siente a Narváez.

La obra de Narváez también está presente en su Margarita natal. Un museo ubicado en Porlamar lleva su nombre y acoge gran cantidad de sus obras: el Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez, el primero de su tipo dedicado a la escultura en Venezuela.

Además, en el boulevard Guevara de Porlamar, podemos apreciar su obra “Dos volúmenes verticales y uno horizontal”.

La obra de Narváez fue parte de la inspiración de un poema que le dedicó en homenaje Andrés Eloy Blanco:

“El Escultor, isleño y abrupto,

medio marino y medio herbolario,

un poco de contrabandista

y con mucho de «Quiero» en la mano patrona,

podría, con el cincel y con el martillo,

labrar sobre un acantilado

un alga de piedra,

o en la roca de uno de esos cabos nocturnos…”

Narváez venezolanizó sin complejos la escultura.

Una postdata: Nárvaez y las ciencias

En la Universidad Central de Venezuela (UCV), se exhibe permanentemente una obra de Narváez, de nombre la “Síntesis de las Artes Mayores” (1956), se trata de una petición que le hiciera el propio Carlos Raúl Villanueva.

En una publicación de Comisión Presidencial para la Restauración de la UCV, la restaurada Kelly Castillo se refiera a la obra de Narváez, como un ejemplo de la conjunción de la ciencia y el arte.

La publicación señala que, la obra de Narváez: “tiene una función científica: muestra cinco especies tropicales de madera con diferentes propiedades y características, para que los estudiantes y el público en general puedan apreciar nuestras maderas venezolanas e incentivarlos al estudio, uso y conservación”.

“Estas maderas son venezolanas, maderas duras de los bosques tropicales, preciosas y lujosas, de alta durabilidad natural, resistentes a los ataques de insectos y hongos, por lo que dedujimos que el maestro Naváez era todo un tecnólogo, porque se sabía qué madera se contrae, cuáles no, cuáles duraban en el tiempo y cuáles eran las más preciosas del mercado”, agregó la restauradora Castillo.

 

La “Síntesis de las Artes Mayores” se ubica en el Jardín Botánico de la Universidad Central. 

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