La ventana por donde escapó Bolívar
Bolívar escapó de la conspiración septembrina

La conspiración septembrina contra Bolívar

En la noche del 25 de septiembre de 1828 un grupo de conjurados intentó perpetrar el asesinato de Simón Bolívar. Fue una noche fría y con buena luna en Bogotá y como en los numerosos episodios de lo real maravilloso de Latinoamérica, El Libertador logró escapar de la llamada conspiración septembrina.

¿Qué pasó la noche del 25 de septiembre?

Desde muchas perspectivas se ha tratado de circunscribir el atentado contra Bolívar, como la obra de un pequeño grupo de sediciosos que contaba con la protección y la complicidad del entonces vicepresidente colombiano Francisco de Paula Santander. Pero, distintos relatos históricos presentan más que un simple atentado, un intento de golpe de estado, como se conocen en tiempos ya contemporáneos.

Pedro Carujo, un militar nacido en Barcelona, estado Anzoátegui, pero que se había puesto al servicio de intereses políticos y económicos de la Nueva Granada, fue el líder de la acción. Había militares y civiles involucrados.

Los conspiradores contaban con una brigada de artillería, de cien efectivos. El plan era ejecutar una operación estilo comando, de asalto al palacio de gobierno en Bogotá. Un grupo de encargaría de la captura y asesinato de Bolívar y otro grupo intentaría hacer rendir con una acción sorpresa al Batallón Vargas, leal a la causa de El Libertador.

Otra de las acciones vinculadas con el atentado, era la liberación del almirante José Prudencio Padilla (si, el mismo de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo), a quien iban a proponer se encargara de liderar la conspiración, una vez lograran el objetivo de acabar con la vida de Bolívar. Algunos hechos indican que Padilla no estaba ni siquiera enterado de la conspiración en proceso, pero se le consideró, para algunos injustamente, como parte de la trama.

 

Carujo entra al palacio de gobierno y asesina al coronel y edecán inglés al servicio del Ejército patriota, William Ferguson. Allí, como una historia de realismo mágico, Manuela Sáenz demuestra que siempre va un paso por delante los conspiradores y logra salvar a Bolívar facilitando su escape. 

¿Quiénes trataron de asesinar a Simón Bolívar?

Además del ya mencionado Pedro Carujo, en los atentados de 1828 contra Bolívar, participó fundamentalmente un grupo de militares neogranadinos, como Mariano Ospina Rodríguez; Joaquín Acevedo; Exequiel Rojas; Emigdio Briceño, entre otros. La mayoría tenía rangos de tenientes y capitanes.

Del lado civil figuraba un grupo de “intelectuales” de la alta sociedad bogotana, cuya responsabilidad fundamental en torno a los atentados, era el de hacer la propaganda necesaria que justificara ante el pueblo deshacerse de la vida de El Libertador. El líder de los civiles era un tal Agustín Horment, de origen francés. Un total de 12 civiles y 25 militares fueron los que se dirigieron a asaltar el Palacio de Gobierno y a matar a Bolívar.

Más arriba se señalaba como líder de la conspiración a Francisco de Paula Santander, e incluso en el juicio sobre el caso también se involucra al Almirante Padilla.

¿Cómo logra Manuela Sáenz develar la conspiración septembrina?

En carta enviada a Daniel Florencio O´Leary, Manuel Sáenz, le explica que días antes del atentado una “criada” le pide comentarle algunas cosas, basada en el afecto que sentía por El Libertador. “La señora me dijo que había una conspiración, nada menos que contra su vida”, relata Manuela.

“Que había muchas tentativas y que sólo dilataban hasta encontrar un tiro certero. Que los conjurados se reunían en varias partes (…) que el jefe de esta maquinación era el General Santander, auqnue no asistía a las reuniones”, prosigue Manuela en su relato.

Sáenz transmitió los comentarios de la señora a Bolívar, quien puso al tanto al edecán Ferguson (al que mata Carujo la noche del 27 de septiembre). Manuela precisa que Simón se mostró confiado y no reforzó su seguridad ni nada por el estilo. Ferguson también tomó muy en serio las denuncias, probablemente eso le costó la vida. 

“Serían las 12 de la noche cuando latieron mucho dos perros del Libertador, y a más se oyó un ruido extraño que debe haber sido al chocar con los centinelas, pero sin armas de fuego para evitar ruidos. Desperté al Libertador y lo primero que hizo fue tomar su espada y una pistola y tratar de abrir la puerta; lo contuve y le hice vestir. Lo que verificó con mucha serenidad y prontitud. Me dijo, “bravo, vaya pues: ya estoy vestido y ahora, ¿qué haremos? Hacernos fuertes”; volvió a querer abrir la puerta y lo detuve. Entonces se me ocurrió lo que le había oído al mismo general un día: ¿Usted no le dijo a D. Pepe París que esta ventana era muy buena para un lance de éstos?”.

“Dices muy bien, me dijo, y se fue a la ventana; yo impedí el que se botase (sic, entendemos por saltara) porque pasaban gentes y lo verificó cuando no hubo gente, y porque ya estaban forzando la puerta”, cuenta Manuela Sáenz.

Manuela cuenta que los conspiradores entraron y le cuestionaron dónde estaba Bolívar. Registraron las piezas que albergaban al Libertador y luego dijeron al ver la ventana abierta hacia la calle 10 de Bogotá: “huyó, se ha salvado”. 

Acá puedes ver una versión dramatizada de los hechos.

¿Qué estaba detrás del plan contra Bolívar?

Detrás de la conspiración septembrina estaban los intereses que usualmente desencadenan conflictos e intereses de poder. Debemos recordar que para 1828, Venezuela, Colombia y Ecuador, formaban una misma República, la de Colombia (llamada Gran Colombia, para diferenciarla del país actual).

En Caracas y Bogotá, había intereses contradictorios que empujaban a la separación y a la delimitación de los interese de los grupos de poder económico de ambas capitales. Bolívar y sus aliados se resistían a ver destruido el sueño de unidad y ante esa situación, El Libertador, intentó invocar mayores poderes para poder enfrentar a los conspiradores y a los partidarios de la división.

Esos pasos dados por Bolívar para concentrar más poder, resultaron el argumento perfecto para acusarlo de intentar imponer una monarquía y justificar su definitivo alejamiento del gobierno colombiano. A la par de estas circunstancias, en el sector de los aliados a El Libertador, también se conjugaban contradicciones, diferencias y divisiones, que debilitaban su ascendencia política y militar.

El más destacado y prestigioso bolivariano, el mariscal Antonio José de Sucre, fue asesinado en 1830, seis meses antes de la muerte de Simón. Fue el golpe definitivo de los conspiradores contra la unidad de los pueblos liberados por Bolívar. 

¿Múltiples atentados contra Bolívar?

Los intentos de acabar con la vida de Bolívar no se circunscribieron a la conspiración septembrina. El 7 de agosto, los sediciosos, cuyo centro de operaciones era Bogotá, perpetraron un frustrado ataque con arma blanca contra el Padre de la Patria.

El 10 de agosto de 1828, el grupo de la conspiración intentó otra vez asesinar a El Libertador durante un baile de máscaras organizado por la municipalidad de Bogotá. Los sediciosos habían elegido un sicario para que, disfrazado como conquistador español, le clavara un puñal a Bolívar.

Luego en Soacha, una localidad ubicada cerca de Bogotá, se planificó otro atentado contra Bolívar. El plan era emboscar a Bolívar, quien se trasladaría a el Salto del Tequendama. Esta vez fue una contra orden, dada por Francisco de Paula de Santander (entonces vicepresidente de Colombia), lo que evitó que se ejecutara la acción.

Más allá de los sucesos de 1828, se han documentado al menos más de una decena de atentados e intentos de asesinar a Bolívar, a lo largo de su vida. 

 

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