La primera expedición de Francisco de Miranda
Francisco de Miranda (Obra de Martín Tovar y Tovar, 1874)

La primera expedición de Francisco de Miranda

El 2 de febrero de 1806 zarpa desde Nueva York la primera expedición de Francisco de Miranda con el objetivo de liberar a Venezuela del dominio español.

A pesar de que la aventura fue un fracaso por varios motivos, se trató de uno de los antecedentes más importantes de nuestro proceso independentista.

Ven para saber más sobre esta expedición precursora de nuestra independencia.

Antecedentes

El general Francisco de Miranda había luchado en la guerra de independencia de Estados Unidos (1776) y en la Revolución Francesa (1789), aparte había recorrido toda Europa hasta fijar residencia en Inglaterra. Siempre tuvo en mente el objetivo de volver a Venezuela y luchar por la independencia hispanoamericana, para lo cual pidió apoyo al gobierno inglés, y lo obtuvo.

Con respaldo “moral” del gobierno inglés, Miranda se dirige a Estados Unidos -desembarca en Nueva York el 9 de noviembre de 1805- y organiza la expedición independentista; en suelo norteamericano establece contactos con Thomas Jefferson y James Madison, presidente y secretario de Estado de EEUU respectivamente, con William Smith, inspector de aduana del puerto de Nueva York y con Thomas Lewis, prominente empresario con un establecimiento comercial en Haití y conocido del presidente de esa primera república caribeña, Alejandro Petión.

El gobierno de Estados Unidos no quiere tener problemas con el gobierno español, sin embargo le dan cierto apoyo logístico a Miranda, si logra llevar a cabo la expedición por sus propios medios. Posteriormente Jefferson se “lavaría las manos” ante el fracaso del general venezolano.

Preparativos

Es así, con todos esos contactos, que Francisco de Miranda consigue alquilarle al armador Samuel Ogden un buque de 180 toneladas aproximadamente al que rebautizó con el nombre de su primogénito, Leander. El alquiler tendría un astronómico interés  del 200% que Miranda acepta convencido del éxito de su aventura.

El barco iría apertrechado con 18 cañones y una gran cantidad de fusiles, pistolas, espadas, lanzas, abundantes municiones, pólvora, uniformes militares, suministros varios y un elemento muy importante para Miranda y su expedición: una imprenta para poder imprimir manifiestos y proclamas que servirían para convocar al pueblo a unirse a la lucha.

Para esta empresa, el precursor tendría bajo sus órdenes a un contingente de más de doscientos hombres de distintas nacionalidades y extractos sociales que fueron reclutados sin tener idea, en principio, de quién era el general Miranda o la misión que iban a cumplir.

El Leander, capitaneado por Thomas Lewis, zarpa de los muelles de Nueva York el domingo 2 de febrero de 1806. Miranda sería acompañado por el nieto del expresidente estadounidense John Adams que viajará en calidad de edecán y por su secretario inglés Thomas Molini.

El Proyecto de Miranda

La idea de Francisco de Miranda era lograr la independencia de Venezuela y el resto de Hispanoamérica para formar una gran nación que llevaría el nombre de Colombeia o Colombia, en recuerdo del navegante Cristóbal Colón.

Era un proyecto que Miranda había madurado durante más de una década, en 1790 ya había redactado un proyecto de Constitución para presentarla a las autoridades inglesas en procura de apoyo a su causa.

En el esbozo constitucional, el Generalísimo proponía la independencia de todas las colonias españolas y su unificación en un solo Estado llamado Colombia (como ya dijimos), el régimen de la nueva nación sería monárquico-hereditario con un emperador o Inca a la cabeza.

La Colombia mirandina tendría un Congreso o Parlamento con dos cámaras, una de senadores o caciques vitalicios y otra llamada cámara baja o de los comunes, parlamentarios que serían elegidos cada cinco años por todos los ciudadanos.

El poder judicial sería dirigido por magistrados designados directamente por el emperador, de igual manera existirían dos censores de elección popular y ratificados por el emperador, que tendrían la misión de observar el proceder de los funcionarios gubernamentales y la conducta de los ciudadanos comunes, así como la educación de los niños y jóvenes.

También plantea la figura de los ediles, funcionarios designados por la cámara del senado y ratificados por el emperador o Inca, quienes tomarían la responsabilidad de planificar la construcción de vías de comunicación, caminos, canales, puertos, así como sitios de recreación y esparcimiento.

Otra figura que proponía Miranda en este proyecto constitucional, inspirado por la constitución inglesa, la antigua Roma y los imperios indígenas americanos, era la de los cuestores, funcionarios designados por la cámara baja o de los comunes del Congreso para hacer contraloría de las arcas del Estado.

La travesía del Leander y nuestra bandera primigenia

El 19 de febrero, Francisco de Miranda arriba al puerto de Jacmel, en Haití, allí recibiría toda la colaboración del presidente Petión. Su intención era invadir el territorio venezolano y luego de la destitución de los funcionarios coloniales, designar autoridades interinas con participación de los distintos cabildos y finalmente establecer un nuevo sistema de gobierno con participación de todos los ciudadanos.

El 12 de marzo, todavía en Haití, es izado por primera vez en el mástil del Leander el famoso tricolor mirandino, bajo el cual todos los expedicionarios a las órdenes de Miranda juran lealtad y fidelidad y se comprometen con la libertad de Suramérica.

Ese pabellón tricolor primigenio será el mismo que posteriormente y con algunas modificaciones se convertirá en la bandera de Venezuela y de otras naciones liberadas por el Ejército Patriota al mando del Libertador Simón Bolívar.

En Haití Francisco de Miranda adquiere dos goletas adicionales llamadas Bacchus y Bee.

La expedición levanta anclas y emprende su rumbo a las costas venezolanas el 27 de marzo de 1806. Hace una escala en Aruba el 9 de abril para reabastecerse de agua y comestibles.

El desembarco frustrado

El 27 de abril avistan la costa de Ocumare, donde pretendían desembarcar en la noche, sin embargo, debido a varios contratiempos tuvieron que postergar la misión hasta el amanecer del 28 de abril.

Desafortunadamente, la expedición había sido delatada y los estaban esperando los buques españoles Ceres y Argos. Las tropas españolas bajo el mando de Agustín Blanco (teniente de navío) combatieron contra las tropas mirandinas y en clara superioridad numérica logran derrotarlas.

Los españoles incautan las goletas que Miranda había conseguido en Haití y toman prisioneros a 57 de los expedicionarios que serían enviados a Puerto Cabello. Miranda ordena la retirada y a bordo del Leander emprende viaje hacia la isla de Bonaire con dirección a Granada y posteriormente a Barbados.

De los expedicionarios detenidos, 10 fueron ahorcados, descuartizados y sus partes exhibidas públicamente como advertencia en Puerto Cabello, Ocumare, La Guaira y Caracas; los 47 restantes permanecerían en la cárcel.

La imagen de Francisco de Miranda fue quemada y sería declarado “enemigo de Dios y del Rey”.

La delación y otras causas que frustraron el plan de Miranda

La principal causa del fracaso de la primera expedición de Francisco de Miranda fue, evidentemente, la delación.

Durante la estancia de Miranda en Estados Unidos, sin las debidas medidas de seguridad, el plan invasor llegó a oídos del embajador de España en ese país, el marqués de Casa-Irujo, quien a su vez informa y previene a las autoridades coloniales en la Capitanía General del Venezuela para que tomaran las medidas correspondientes y reforzaran la seguridad de las costas.

Miranda incurrió en varios errores, como no hacer contacto previo con sus compatriotas, considerando además que llevaba ya varias décadas fuera de Venezuela. Se confió exclusivamente del apoyo inglés y estadounidense y creyó que su acción era suficiente para desencadenar una revuelta sin mucha violencia y obtener la victoria contra un gobierno que lo mostró ante la población como un traidor al servicio de potencias extranjeras

Por otra parte, los criollos o mantuanos no tenían al Precursor en el mejor concepto, lo consideraban peligroso para sus intereses por no ser “de su misma clase”; en tanto que los pardos desconocían casi por completo cuáles eran las intenciones de Miranda y muchos preferían mantenerse fieles a la línea oficial del Estado colonial antes que seguir a ciegas planes emancipadores de los que no tenían mayor información.

¿Qué pasó después?

De cualquier manera, a pesar de la derrota y el fracaso de la primera expedición, Francisco de Miranda no se rindió, así que cuando llega a Barbados se reúne con el gobernador de esa isla inglesa, Alejandro Cochrane, a quien le solicita auxilio, protección y apoyo para organizar una segunda expedición. El gobernador accede al comprobar que el venezolano contaba con el apoyo de las autoridades inglesas y le proporciona más hombres y embarcaciones.

La segunda expedición de Miranda saldría el 20 de junio de Barbados con dirección a Trinidad, desde donde zarpó el 23 de julio hasta las costas venezolanas, desembarcando el 3 de agosto de 1806 en el puerto de La Vela de Coro. Pero esa es otra historia para un próximo artículo.

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