Piñonate: el dulce sabor de Margarita
El Piñonate

Piñonate: el dulce sabor de Margarita

¿Conoces el dulce típico por excelencia de la Isla de Margarita?

Se trata del Piñonate, un delicioso postre de sabores intensos, cuyo origen se remonta a la colonia durante el siglo XVI, en el sector Fuentidueño de la población de San Juan Bautista.

Ven para saber más sobre El Piñonate.

Origen del piñonate margariteño

El piñonate es una peculiar versión criolla del tradicional dulce español del mismo nombre. La adaptación margariteña surge en la época colonial, cuando se preparaba para celebrar el Domingo de Resurrección, fecha de cierre de la Semana Santa.

El origen del piñonate (versión margariteña) se remonta al maremoto que hundió a la isla de Cubagua en 1541 y que obligó a los españoles que la habitaban a trasladarse a Margarita. Muchos de ellos se asentaron en el Valle de San Juan Bautista, entre ellos Rodrigo de Fuentidueña, cuyo apellido sería el nombre del caserío que ayudó a fundar y establecer:

Fuentidueño es la cuna del piñonate, patrimonio gastronómico de la isla, donde se preparó por primera vez y hasta el sol de hoy se sigue preparando.

Bajo el amparo de  los cerros Copey, Ochenta, Valle Hondo y San Juan, los hombres del poblado ingeniaron este dulce con ingredientes autóctonos y lo bautizaron con el mismo nombre del dulce español, aunque no tuvieran demasiado que ver el uno con el otro en cuanto a preparación y sabor.

El piñonate español Vs. El piñonate margariteño

El piñonate español se prepara con piñones o almendras, azúcar, huevo, harina de trigo, aceite de oliva, concha (cáscara) de naranja, canela y especias varias.

En cambio, el piñonate margariteño lleva lechosa verde (toda, incluyendo concha y semillas), papelón en melao, azúcar, clavitos de olor y cáscara de naranja rallada; hay quienes sustituyen la cáscara de naranja por piña y le agregan -optativamente- guayaba.

En los años de la colonia, los dulceros subían a los cerros aledaños a buscar lechosas silvestres verdes, esta lechosa tenía la particularidad de ser pequeña, amarga -incluso madura- y con abundantes semillas. Se dice que las semillas de esta lechosa eran las que recordaban la apariencia de los piñones utilizados para el postre español homónimo.

Laboriosa preparación

Primeros pasos

La elaboración del piñonate es un trabajo colectivo, familiar, que puede llevar hasta cuatro días, de principio a fin.

En primer lugar se escogen las lechosas verdes, haciéndoles cortes superficiales con un cuchillo para que suelten su “leche”, después proceden a pelarlas o quitarles la piel, sacarles las semillas y reservar todo eso.

Seguidamente, la pulpa de la lechosa (llamada “corcha”) se ralla y se echa en un saquito o bolsa de tela -bajo presión- para exprimir el juguito que bote.

El juguito exprimido se mezcla con las semillas molidas, esta mezcla recibe el curioso nombre de “estopa”, la piel (o “pico”) se cocina aparte para ablandarla.

Fogón y paleteo

El siguiente paso es encender el fogón y montar el caldero o paila donde se comenzará a preparar esta delicia a fuego muy lento.

Primero preparan el melao con el papelón, al hervir le agregan el azúcar, pacientemente esperan otro hervor para incorporar la piel ablandada, las especias, la cáscara de naranja rallada (en su defecto, la piña o la guayaba) y luego, poco a poco, vierten la “estopa”. Todo esto sin dejar de “paletear” o remover la preparación para que no se queme.

Transcurridas tres horas -aproximadamente- los dulceros verifican el punto de espesor con una totuma (durante las tres horas se debe seguir removiendo), si el punto es el adecuado, apartan la mezcla del fogón y la llevan a enfriar, sin dejar de batir.

Después de otras tres horas de espera, vuelcan y extienden  la mezcla sobre una mesa con la paleta hasta que endurezca, proceso que puede llevar otras cuatro horas.

Una vez que endurece la pasta, proceden a cortar el piñonate ya listo en cuadraditos o rectángulos que luego envuelven y amarran con hojas de plátano secas (“cachipo”) para su venta o degustación particular.

¿Hecho solo por hombres?

Tradicionalmente, el piñonate lo preparaban exclusivamente hombres, esto por varias razones: Una es el esfuerzo físico, el acto de levantar la paila o caldero de grandes dimensiones, batir o remover permanentemente la mezcla durante varias horas y seguir “paleteando” después mientras se enfría. Eso por una parte.

Por otra parte, existía la creencia de que si una mujer se acercaba durante la preparación del dulce (o se involucraba directamente en esta) mientras estaba menstruando, se corría el  riesgo de que la mezcla se “cortara”.

No obstante, en los últimos tiempos se han incorporado más mujeres a la elaboración de este manjar margariteño; particularmente en el caso de las familias que llevan la batuta en Fuentidueño-San Juan: los Villarroel y los Salazar.

Feria del Piñonate

Cada año se celebra la Feria del Piñonate, los días 14 y 15 de mayo en la Parroquia San Juan de la Isla de Margarita (Edo. Nueva Esparta).

El Piñonate tiene su canción

Sí, este ilustre dulce de Fuentidueño-San Juan Bautista tiene su canción, un merengue margariteño compuesto por Perucho Aguirre e interpretado también por “El Cantor de Margarita”, Francisco Mata:

“... Pa’ San Juan me voy por un piñonate, al romper el cachipo, compay, el pecho me late… Compren el piñonate que es sabrosito, qué rico está, cómprenlo en Fuentidueño, cómalo ahora que es de San Juan... Envueltico en su cachipo, con lechosa y papelón, cómase su piñonate y apriétese el pantalón…”

¿Has probado este dulce margariteño? Si aún no lo has saboreado, te invitamos a hacerlo si vas a Margarita y visitas el caserío Fuentidueño, en el pueblo de San Juan Bautista.

Piñonate: el dulce sabor de Margarita
La familia Villarroel y sus piñonates. (Foto: Jhonnatan Benítez)

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